Soy Marta Solísís, tutora independiente. Trabajo con estudiantes de secundaria y universidad en matemáticas, física y química. Cada semana, una sesión. Sin grupos, sin prisa.
Clases particulares sin perder el hilo
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Sobre mí
Estudié Física en la Universidad Autónoma de Madrid y después hice un máster en Didáctica de las Ciencias en la Complutense. Durante cuatro años trabajé como profesora de apoyo en un colegio concertado del barrio de Vallecas, en Madrid. Era un trabajo que me gustaba, pero el formato no: treinta alumnos, un temario fijo, poco margen para detenerse cuando alguien no entendía algo. En 2019 dejé el colegio y empecé a dar clases por mi cuenta.
El primer año fue difícil. Tenía seis alumnos y trabajaba desde la mesa del comedor. Lo que aprendí ese año es que los problemas de matemáticas y física casi nunca son de matemáticas o física: son de cómo se explicó el concepto por primera vez, hace meses o años, y nadie volvió a revisarlo. Desde entonces, cuando un alumno llega con una duda de derivadas, lo primero que hago es preguntarle qué recuerda de las funciones. Casi siempre ahí está el agujero.
Cada año, en junio, recibo mensajes de padres que quieren que su hijo aproveche el verano para adelantar temario. Lo entiendo, pero casi nunca es lo que más ayuda. Lo que suele funcionar mejor es otra cosa.
Este ha sido el año con más alumnos de selectividad que he tenido desde que trabajo por mi cuenta. Doce en total, entre matemáticas, física y química. Algunas cosas funcionaron exactamente como esperaba. Otras no.
Desde el primer año que empecé a dar clases por mi cuenta, mando un correo después de cada sesión. No es un informe formal. Es una nota breve: qué vimos, qué quedó pendiente, qué hacer antes de la próxima clase.
Cuando empecé en 2019 tenía seis alumnos y pensaba que podría llegar a veinte sin problema. Me equivoqué. El número que funciona para mí, y para los alumnos, es doce. Aquí explico por qué.
/ now
ReadingMáximo doce alumnos simultáneos, sin excepciones
WorkingEjercicios preparados a mano para cada alumno, no plantillas
ThinkingResumen escrito después de cada sesión, por correo
MakingExámenes reales de la EBAU de los últimos ocho años como material
Formatos de clase
2019 35 €
Sesión de prueba (60 min). Una sesión sin compromiso para ver cómo trabajamos juntos. Revisamos una duda concreta o hacemos un diagnóstico rápido de dónde están los huecos. Al final te doy un informe breve por escrito con lo que vimos y lo que recomendaría trabajar.
2019 128 € / mes
Bono mensual (4 sesiones). Cuatro sesiones de 60 minutos en el mes, con seguimiento entre clases. Incluye los ejercicios preparados para cada sesión y el resumen posterior. Es el formato que usan la mayoría de mis alumnos durante el curso.
2019 490 €
Intensivo EBAU (12 sesiones). Un bloque de doce sesiones de 90 minutos diseñado para los meses previos a la selectividad. Trabajamos con exámenes reales de la EBAU, organizados por bloques temáticos y por comunidad autónoma. Empezamos con un diagnóstico y terminamos con un simulacro completo.
2019 40 €
Sesión suelta (60 min). Para dudas puntuales o repasos antes de un examen. Sin compromiso de continuidad. Disponible cuando hay hueco en el calendario, que en época de exámenes puede ser limitado.
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La forma más rápida es el correo. Suelo responder en menos de 24 horas entre semana.
Lo empecé en enero y sigo volviendo a él. Hay páginas que subrayo dos veces.
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Cómo trabajo
Una persona a la vez
No hago grupos. Cada sesión es tuya: el ritmo, los ejemplos, las dudas. Si tardas veinte minutos en entender un concepto, tardamos veinte minutos.
Material propio
No uso los apuntes del instituto. Preparo ejercicios específicos para cada alumno, basados en los errores reales que comete, no en los que suelen cometer.
Sin contratos largos
Puedes empezar con una sesión de prueba. Si no funciona, no hay penalización. La mayoría de los alumnos se quedan, pero la decisión es tuya.
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2026-04-14
Cómo estudiar matemáticas en bachillerato sin memorizar
La mayoría de los alumnos que llegan a bachillerato con problemas en matemáticas no tienen un problema de inteligencia ni de esfuerzo. Tienen un problema de método. Estudian repasando fórmulas, haciendo ejercicios del libro en orden y esperando que algo encaje. A veces funciona para el examen del viernes. Casi nunca funciona para el de mayo.